jueves, 27 de septiembre de 2012

Olimpiadas Genéticas

Supongamos por un momento que el Comité Olímpico, en un rapto de pintoresco pragmatismo, hubiera suprimido los controles antidopaje. ¿Qué tipo de atletas veríamos en los juegos de Londres? Puesto que, redondeando un poco, todos tomarían las mismas drogas anabolizantes, estimulantes y vigorizantes, ¿llegarían todos a la meta en el mismo microsegundo? ¿Saltarían la misma altura, nadarían igual de rápido, lanzarían el mismo peso a la misma distancia? Seguro que no. Como saben muy bien los biólogos, esos experimentos nunca funcionan así, porque cada atleta tiene genes distintos.

Los Juegos Olímpicos de Londres, sin embargo, pueden ser los últimos en que los atletas compitan con sus genes intactos. “Las olimpiadas mejoradas genéticamente están al llegar”, aseguran en Nature Juan Enríquez y Steve Gullans, directores ejecutivos de Excel Venture Management, una firma de capital riesgo de Boston que invierte en nuevas empresas del sector de sanidad y ciencias de la vida. Si Enríquez y Gullans saben dónde poner su dinero, como parece muy probable, sus cálculos deben indicar por dónde irán los tiros en este sector.

¿Han olido estos expertos de Boston alguna oportunidad de hacer dinero en el área de la modificación genética de los deportistas? “No creo que en este momento haya negocio en esto”, responde Enríquez. “No he visto inversión alguna en esa área; pero sí creo que los tratamientos para curar enfermedades como la de los ‘niños burbuja’ (inmunodeficiencias hereditarias) o la fibrosis quística eventualmente van a llevar al equivalente de la cirugía plástica, pero en versión genética”.

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